Rafael Contreras / Prensa Latina
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Cinco décadas después de creado el Programa Social en Estados Unidos, más de 46.2 millones de personas viven en la pobreza total, el 15.1 por ciento de la población nacional, lo que evidencia la vulnerabilidad de su sistema.
Se trata del indicador más alto desde 1983, cuando se empezaron a preparar estos reportes que incluyen a los desempleados con datos que marcan a 22 millones de estadunidenses.
Al respecto, el Departamento de Comercio informó a finales de julio que la economía de esta nación norteña creció menos de lo esperado en el segundo trimestre de 2011, lo cual evidencia la persistencia de la crisis económica y financiera local. Las cifras, dadas a conocer por esta instancia, revelaron que el producto interno bruto de enero a junio solo arrojó el 1.8 por ciento, muy por debajo del 2.3 estimado para la fecha.
Las familias carentes de un hogar aumentaron en 50 por ciento en algunas ciudades, y 38 millones 400 mil reciben cupones alimentarios, más que en ningún momento de los 50 años de historia del Programa Social.
Hay amplia evidencia de las crecientes tribulaciones económicas. Existe un estándar utilizado comúnmente para medir la tasa de pobreza de la Oficina del Censo de Estados Unidos, la que se usa para guiar gran parte de los gastos federales y estatales.
Para las estadísticas de Washington, se consideran pobres a las personas que son parte de familias de cuatro personas cuyos ingresos no superan los 22 mil 314 dólares anuales.
La Oficina del Censo reveló recientemente que la pobreza creció entre el 2010 y lo que va del 2011 para los blancos no hispanos y para los afroamericanos, pero, de todas maneras, los blancos siguen conformando un grupo étnico menos afectado por el problema con una tasa del 9.4 por ciento que, en cambio, sufre el 25.8 de los estadunidenses de raza negra. La pobreza sigue siendo también mucho más alta que el promedio entre los hispanos con el 25.3 por ciento, indicó el reporte.
Los datos oficiales indican que 49.9 millones de personas no cuentan con un seguro médico en el país.
Pero economistas de la Universidad de Columbia están convencidos de que las cifras federales restan importancia a la pobreza y han comenzado a utilizar diferentes criterios para operar sus programas sociales.
Al mismo tiempo, economistas conservadores advierten que un cambio en la fórmula a un límite que cuenta más gente como pobre podría llevar a un aumento inaceptable en el costo de los programas federales y estatales de servicio social.
Cuando la Oficina del Censo publique nuevas cifras de 2011 en octubre, los expertos predicen que mostrarán un fuerte aumento en la tasa de pobreza. Un investigador independiente calcula que los datos mostrarán el mayor aumento de año en año en la historia de Estados Unidos.
Según Walter Wilkinson, un exanalista de la Oficina Federal de Administración y Presupuesto, los datos que ya están disponibles sobre tasas de empleo, salarios y registro para cupones alimentarios sugieren que otros 6 millones 100 mil personas fueron oficialmente pobres en 2011.
Eso lleva la cantidad total de personas con ingresos bajo el límite federal de pobreza a más de 46 millones. La tasa de pobreza, espera Wilkinson, llegará al 16 por ciento, un aumento respecto al 14.1 en 2008, cuando la Gran Recesión comenzó a surtir efecto.
No obstante, las nuevas cifras de la Oficina del Censo ofrecerán sólo un cuadro parcial de cómo la estropeada economía de la nación afecta a los estadunidenses más pobres, un problema que debe ser encarado por los funcionarios estatales y el gobierno de Obama.
Utilizando una medición actualizada, la ciudad de Nueva York estableció que los niños –receptores de un programa de asistencia social– eran más pobres de lo que se pensó originalmente.
A medida que los estados tienen cada vez más inconvenientes debidos a la disminución de los ingresos y a la creciente cantidad de gente necesitada, más de una docena han establecido comisiones para ayudar a familias de bajos ingresos y muchos han fijado objetivos de reducción de la pobreza.
Entre ellos Minnesota y Connecticut han utilizado fórmulas similares a las de la Academia de Ciencias para evaluar la efectividad de medidas contra la pobreza.
En este entorno, también continúan las dificultades en el mercado laboral, en el que el 9.1 por ciento de desempleo marca a toda la nación. Así lo demuestran los datos sobre el comportamiento del desempleo en agosto que, a pesar de divulgar una disminución del índice de desocupación, decepcionó los pronósticos de los expertos.
A ello se suman los puestos eliminados por las empresas minoristas que sumaron 6 mil 600, debido al estancamiento del gasto de los consumidores, el cual representa dos tercios de la economía nacional, reveló el Departamento de Trabajo.
También señaló que los resultados del sector privado aumentaron el desaliento, pues abrieron sólo 39 mil plazas de las 190 mil estimadas. Especialistas de Wells Fargo Bank consideran que es más lento de lo pretendido y hasta hablan de una distorsión de las cifras.
Pronosticaron que de continuar la tendencia actual, disminuirá el crecimiento económico del segundo trimestre del año.
Asimismo explicaron que para mostrar una creación sostenida de empleo es necesario que las peticiones semanales de seguro por desempleo caigan por debajo de 425 mil, lo cual no ha sucedido.
Reiteraron que la economía estadunidense debe crecer a un ritmo dos o tres veces mayor para reducir la tasa de cesantía, todavía por encima del nueve por ciento.
La consultora de colocaciones globales Challenger, Gray & Christmas informó que las empresas estadunidenses anunciaron más despidos en octubre.
Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos subrayó en su último informe a mediados de julio que continuarán las dificultades en el mercado laboral de Estados Unidos, uno de los más golpeados desde el inicio de la crisis global en 2007.
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