sábado, 29 de octubre de 2011

Vladimir Putin: el calculador político.

Rodolfo Sánchez Mena

sanchezmena@yahoo.com

El retorno sorpresivo de Vladimir Putin a la Presidencia de Rusia, es una decisión estratégica para hacer frente al agravamiento de la crisis mundial. Éste es el sentido de esta nota, abrir una ventana para la reflexión, para decidir la elección del nuevo presidente de la república y convertirnos en una potencia en el corto plazo.

Vladimir Putin es el candidato del partido Rusia Unida a la Presidencia de la Federación Rusa; Dmitri Anatolievich Medvédev, encabeza la lista a la Duma, en las elecciones del 4 de marzo 2012. La Comisión Central Electoral, CCE, ajustó la fecha prevista para las presidenciales por ley, el 11 de marzo, por los días feriados.

La candidatura de Putin tomó por sorpresa a los congresistas de Rusia Unida, esperaban que encabezara la lista del Parlamento y Mvedev se reeligiera por seis años más. Sin embargo, el enroque de Putin-Mvedev, coloca a Putin al frente de las decisiones de Rusia a un estadista sólido y experimentado para consolidar el proyecto de potencia de Rusia y sortear con éxito la coyuntura de la crisis europeo-estadunidense.

Putin probará su capacidad estratégica al evitar la confrontación de Estados Unidos con China, por su éxito político y económico en África y Latinoamérica. A su vez, consolidar la estrategia de integración geopolítica del BRICS y el Grupo de Shangai con nuevos socios de Asia, África y América Latina.

Los partidos opositores al gobernante de Rusia Unida presentan las candidaturas del líder del Partido Comunista de la Federación Rusa, Guennadi Ziuganov, quien ya anuncia su intención de presentarse nuevamente a las presidenciales, como lo hizo en los comicios de 1996, donde perdió frente a Boris Yeltsin. El dirigente y fundador del Partido Liberal-Demócrata de Rusia, Vladimir Zhirinovski, expresó su intención de participar.

El ascenso al poder de Putin obedece a la crisis del gobierno de Yeltsin que designa a Putin como primer ministro, en agosto de 1999. La segunda guerra contra los separatistas y terroristas así como de la mafia de Chechenia, lo convierte en una figura popular y conocida. Yeltsin, renuncia a seis meses de finalizar su mandato y designa presidente interino a Putin, el 31de octubre de 1999.

La legitimación de Putin en el poder es consagrada con juramento, por dos poderes fundamentales, primeramente, el poder espiritual, el patriarca de la Iglesia ortodoxa, Alexis II+, y la fuerza del Estado, el secretario de la Defensa. Inmediatamente, fue electo presidente de Rusia, el 26 de marzo de 2000, en la primera vuelta por abrumadora mayoría. Fue reelecto presidente en 2004. El mérito de Putin de devolver a Rusia su papel de potencia, al rescatar la economía estatal de la privatización que había entregado las estratégicas empresas energéticas, siderúrgicas y de telecomunicaciones.

El 2 de marzo de 2008, Dmitri Medvédev se convierte en el primer presidente ruso que llega al poder en un escenario clásico: Putin, jefe del Estado en ejercicio, cede el puesto al elegido. La presidencia de Dmitri Medvedev se enmarcó por el contexto de la estrategia geopolítica del Pentágono para aislar a Rusia de Europa y derrotarla definitivamente. Tal fue el caso de la guerra del Cáucaso, con Georgia; la guerra del gas con Ucrania y la crisis financiera para quebrar a Rusia y al BRIC.

El diseño político del duopolio Medvédev-Putin funcionó; permitió superar la herencia del “dictador” y tomar decisiones adecuadas a las circunstancias. La fórmula fortaleza-flexibilidad, fuerza-diplomacia, se impuso militar y diplomáticamente, se pudo dialogar y negociar con sus socios de Europa, a la par que se avanzó en el fortalecimiento de sus alianzas estratégicas de integración geopolítica, BRICS y el Grupo de Shangai. Fundamentalmente, alejar las presiones de la confrontación, como era el propósito de la estrategia para aislar y acabar con Rusia y ya sola, China, exterminarla.

Derrotada la estrategia del S/11 para imponer la hegemonía de la superpotencia, condujo a la llegada de Obama y a reabrir la relación y los acuerdos con Rusia, así se fortaleció la relación con Occidente. La imagen del joven Medvédev y su página de internet, “casaba” con la del presidente Obama, de las redes sociales y del Facebook.

Dmitri Medvédev, internamente, enfrentó con su nombre la crisis de 2008, desde su blog. Adoptó duras medidas, como devaluar el rublo, inflación y desempleo, pero sin permitir el pánico. Transformó el equipo de trabajo, afinó la política económica, sorteó el vendaval de la crisis y superó con sus socios europeos y estadunidenses las diferencias.

Ahora, Putin tiene un horizonte de gobierno de 15 años para consolidar la influencia de Rusia en el mundo. Su enroque es producto de un cambio de escenario, definido por el intento de Obama de reelegirse, desafiado por el seguro candidato republicano Dick Perry. Donde las tentaciones belicistas, se ponen en la agenda de trabajo y la eurozona es amenazada por los banqueros con hundirla y balcanizarla.

Frente a este contexto adverso, aparecen otros elementos que favorecen los planes de Putin, por el incremento del precio de los energéticos de origen fósil.

El cambio climático contribuye a la elevación de la riqueza de Rusia, al incrementar la disponibilidad de la superficie agrícola y los recursos forestales. La elevación de la producción agroalimentaria permitirá mejorar la estabilidad interna elevando la alimentación de los rusos, así como contribuir a mejorar sus relaciones políticas en áreas críticas del planeta, donde se usa el arma de los alimentos mediante la especulación de los precios de los alimentos.

El enroque Putin-Medvédev tiene como objetivo específico, en un horizonte de corto plazo, desarrollar las capacidades de potencia de Rusia. “En los próximos cinco años, Rusia –dijo Putin en su discurso como candidato a la Presidencia–, tiene que convertirse en una de las cinco economías líderes del planeta”.

Putin aterrizó su propuesta, un gobierno central fuerte, capaz de reactivar la economía, con un crecimiento del país del 6 al 7% anual, sustentada en la intensificación del desarrollo de los vastos recursos naturales y apalancados por el sector energético. Putin, en seguridad, se propone rearmar totalmente a sus fuerzas armadas de cinco a 10 años, como sustento de su geopolítica de alianzas estratégicas.

El regreso de Putin a la Presidencia de Rusia, plantea como tarea central emplear todo su talento estratégico a fin de impedir una catástrofe belicista, con la propuesta del BRICS y del Grupo de Shangai, a fin de superar la crisis mediante el crecimiento económico, la producción y el bienestar.


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