viernes, 27 de enero de 2012

OPINÓN DE PANCHO CACHONDO. ÓRALE¡

Una lágrima de año nuevo

Pancho Cachondo / Basta!
pancho_cachondo2003@hotmail.com

“La peor miseria es la del espíritu”.

El invierno es por definición melancólico, nada como el frío para sentir la intensidad de la oscuridad.
A fuerza de verlo ya no llama la atención, absorbido por el paisaje urbano existe un campamento de indigentes en la calle de Artículo 123 a unos metros de Balderas y muy cerca de las oficinas territoriales del Centro Histórico de la Ciudad de México.
Parece increíble pero nadie hace nada al respecto, ni el GDF, ni el DIF y por supuesto mucho menos la delegación Cuauhtémoc. El olor fétido de los cuerpos sin bañarse que se dan calor unos a otros puede cortarse con cuchillo, sólo se mitiga de vez en cuando con las humaredas de mariguana que escapan de las improvisadas paredes de cartón con plástico.
Estamos hablando de decenas de seres humanos sumergidos en un inframundo ni más ni menos que en el corazón de México, más subdesarrollo es imposible.
Pero el asunto no acaba ahí, al igual que la zona limítrofe del cine Cosmos, justo en la división entre Miguel Hidalgo y Cuauhtémoc, muchos menores de edad, auténticos niños de la calle, deambulan por el campamento, parte el alma verlos tan pequeños con los ojos inyectados de solventes y la mirada perdida.
Por si fuera poco, las muchachitas, apenas púberes, son reclutadas por lenones que las llevan a casas de prostitución clandestinas, donde las mantienen a base de drogas y frecuentemente fallecen sin dejar rastro de su breve paso por el mundo.
El comercio sexual se lleva a cabo a vista y paciencia de todos, en los baños, cafés de internet y hasta en las estaciones del metro, principalmente Guerrero, Hidalgo, Juárez y Balderas, todas de la línea tres.
Las que logran sobrevivir no necesariamente acceden a una vida mejor, siguen vendiendo su cuerpo en Buenavista, San Cosme y La Merced, hasta que son alcanzadas por el Sida o cualquier otra enfermedad que a fuerza de no ser tratada termina siendo mortal.
Siempre he sostenido que la prostitución podría regularizarse y ser controlada de manera más o menos sencilla pero el entramado de intereses y la corrupción imperante no lo permiten. Me contaba una chava rehabilitada que en Sullivan cada mujer genera alrededor de cuarenta mil pesos mensuales en promedio y de esos si le quedan cuatro mil a ella le fue bien, lo demás se va en padrotes y “mordidas”.
Año nuevo, tiempo de celebración, de reflexión, de buenos propósitos, tiempo de pensar en nosotros y en los demás. Miro el campamento y una lágrima se me congela en la mejilla ¿Qué podemos hacer nosotros cuando las autoridades simplemente voltean para otro lado? Buena pregunta, para empezar el año…



Epifanía

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