sábado, 22 de octubre de 2011

El adiós de Granados Chapa

Jorge Meléndez Preciado

jamelendez44@gmail.com

Fueron dos breves y precisas líneas: “Esta es la última vez en que nos encontramos. Con esa convicción, digo adiós” (Reforma, 14 de octubre). Pero cimbró el periodismo nacional, ya que fue un grande en toda la extensión de la palabra, un referente para saber cómo iba la actualidad nacional y un periodista que dio todo, hasta el último aliento, como quería Luis Buñuel, para entender este mundo caótico y esta realidad que aparentemente no cambia.

Miguel Ángel Granados Chapa, antes de que fundara extrañamente en Cine Mundial hace cuatro décadas Plaza pública, su columna más leída, ya era un personaje lo mismo en el Excélsior de Julio Scherer que en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la que fue egresado. Y ello porque tenía una capacidad fuera de serie y una precisión en lo que abordaba, lo cual impedía las reclamaciones o las cartas desmedidas, con la excepción de Javier Lozano, quien mostró la desfachatez de un régimen que se hunde irremediablemente.

Muchos fuimos los beneficiarios del hidalguense, lo mismo porque lo tratamos cercanamente que por sentir su protección y su estímulo en la tarea periodística, pero más aquellos que recibieron de su pluma el apoyo en su lucha, en su reclamo, en la solidaridad inquebrantable de quien escribió: Los periodistas no deben ser socios de los políticos (Cuadernos de El Financiero).

Hace tiempo que un cáncer lo agobiaba, no se dejó vencer ante el mal, antes aun lo encaró y salió adelante no para recibir homenajes que le prodigaron para bien, sino para continuar señalando la ruta que debe seguir no sólo el informador sino todos aquellos que desean transformar para bien al país; edificar la ruta de la libertad y la independencia.

Dejó concluido, me dicen, un libro acerca de su amigo y formador, Manuel Buendía. El 30 de mayo, en el acto luctuoso para enaltecer al columnista de Red Privada, Miguel Ángel dijo que la ruta de Buendía era importante y ejemplar. El alumno superó al maestro. Gracias por todo, Granados Chapa.


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