viernes, 28 de octubre de 2011

Lampedusa: Calvario para inmigrantes

Pablo Osoria Ramírez / Prensa Latina

difusion@cl.prensa-latina.cu

Lampedusa, una isla situada a mitad de camino entre Italia y el continente africano, constituye por estos días epicentro de una crisis que refleja la falta de coherencia de la Unión Europea (UE) para enfrentar constantes oleadas migratorias.

El pequeño territorio acoge cada año a miles de indocumentados, que en su afán de encontrar mejor vida en el viejo continente se hacen al mar en precarias embarcaciones, muchas de las cuales zozobran, incluso, frente a la mirada gélida de buques que vigilan el Mediterráneo.

Fuertes protestas de inmigrantes en situación irregular tuvieron lugar recientemente en Lampedusa, debido a las políticas de repatriaciones llevadas a cabo por Italia, país al cual pertenece la mayor isla del archipiélago de las Pelagias.

Las manifestaciones causaron varias decenas de lesionados durante la represión policial contra centenares de extranjeros, amotinados frente a una gasolinera de ese meridional territorio luego de incendiar un centro de internamiento.

Los pobladores también se unieron a la fuerza del orden, que intentó hacer retroceder a los indocumentados, en su mayoría, procedentes de Túnez.

Luego de fuertes críticas sobre la inactividad del gobierno italiano, la subsecretaria del Interior, Sonia Viale, condenó la violencia, aunque afirmó que los planes de repatriación deben seguir adelante.

El ministro de ese frente, Roberto Maroni, anunció que antes de finalizar el año Italia expulsará a por lo menos 30 mil inmigrantes. Maroni es miembro de la conservadora Liga Norte, reconocida por su discurso xenófobo y nacionalista, y aboga por un endurecimiento de las políticas frente a las oleadas migratorias del norte de África.

El Centro de Internamiento de Extranjeros de la pequeña isla mediterránea alberga por estos días a más de 2 mil personas, en un sitio donde sólo caben 800.

La mayoría huye de sus territorios originarios, como consecuencia de la inestabilidad en algunos Estados norafricanos, los bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Libia, y la escasez de fuentes de empleo para sortear la miseria y el hambre, flagelos endémicos en gran parte de África.

Centros de acogida o mazmorras temporales. Los inmigrantes que llegan a Lampedusa permanecen en centros de recepción antes de ser trasladados al continente, desde donde muchos intentan llegar a otros países europeos, como Francia.

Tras pasar unos días en la isla, donde viven unas 5 mil personas, migrantes y refugiados son trasladados a otras instalaciones de recepción repartidas por todo el país, tales como las de Kinisia, Manduria, Catalanissetta y Mineo.

Las leyes europeas sostienen que Italia tiene el deber de proporcionar un tratamiento prioritario y adaptado a sus necesidades a todos los solicitantes de asilo, sin embargo, la práctica dice todo lo contrario.

Desde el inicio de las revueltas en varios países árabes llegaron a las costas del Estado europeo más de 50 mil personas, de las cuales 13 mil fueron devueltas y otras permanecen en centros de retención a la espera de ser devueltas a sus lugares de origen.

La mayoría de esas personas, lejos de encontrar un trato adecuado, tropiezan con medidas que agravan aún más su sufrimiento.

Organizaciones humanitarias denuncian que esas situaciones se dan, aún y cuando las autoridades italianas conocen que en verano aumenta siempre el número de embarcaciones recaladas en las costas, así como la inevitable huída de libios por los bombardeos de la OTAN a ese país.

Cientos de personas se han visto obligadas a dormir a la intemperie, mientras que otras muchas son confinadas a centros de detención que están abarrotados, donde pernoctan sobre colchones sucios, revelan activistas defensores de los derechos humanos.

Angelo Cassano, párroco de la iglesia San Sabino de Bari (Apulia, sureste), describió las condiciones de vida en los sitios de retención como inadecuadas, que consumen a los migrantes en cuerpo y alma, dijo.

En más de una oportunidad, el presidente de Italia, Giorgio Napolitano, ha declarado que la cuestión de la inmigración es un problema de toda Europa y considera necesario un acuerdo común al respecto.

Uno de los últimos episodios ocurrió a fines de septiembre cuando el gobierno de Roma decidió amontonar a centenares de extranjeros en tres barcos en el puerto de Palermo a la espera de repatriarlos a Túnez.

A cada uno de ellos lo vigilan dos policías que les prohíben salir a cubierta. Desde fuera parecen barcos vacíos, relató el abogado Fulvio Vassallo, de la Asociación de Estudios Jurídicos sobre Inmigración.

Para el jurista, se trata de repatriaciones masivas, prohibidas explícitamente por el artículo cuatro de la Convención Europea de Derechos Humanos.

El silencio europeo. Varios editorialistas de medios europeos denuncian la postura sinuosa de la UE frente al tema migratorio.

El periódico liberal de izquierda Der Standard en uno de sus escritos pide al resto de la mancomunidad que se solidarice con los países de acogida.

Al igual que España y Grecia, Roma lleva años quejándose con razón de que los demás Estados del bloque regional dejan solos a los italianos con el problema de la inmigración, sostiene el rotativo austriaco.

La Stampa, de Italia, critica a la canciller federal alemana, Angela Merkel, quien ha rechazado que se acepten en su país desplazados magrebíes llegados a la isla italiana de Lampedusa.

Esa postura, según el diario, muestra una vez más que los Veintisiete carecen de una política migratoria común. Existe un mecanismo europeo de inmigración, pero sólo en el papel, añade la publicación.


No hay comentarios: